jueves, 4 de septiembre de 2014

Un piano acompaña al chelo en su tristeza,
se entrelazan las notas y vuelan,
el aire huele a lágrima
pero su voz es roca.

Meridiana la luz, se desdibuja;
piel viva de emociones muertas.

Eso a lo que llama cuerpo
es su sepultura.


Camila Antón

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